jueves

La Realidad


Ya lo sabe. Después de casi 15 meses envuelta en un galimatías de palabras sin sentido, explicaciones incomprensibles, respuestas sin lógicas, hoy ha sabido que su Papá no se ha olvidado de ella, que no se ha ido a jugar con la luna y las estrellas obvíando a su tesoro, que los Papás no se alejan ni  dejan de querer a sus hijitas por voluntad propia por muy bien que se esté en el Cielo o dónde quiera que sea.

Hoy ha sabido que su Papá ha muerto, que murió sin querer morir por no alejarse de ella, que una terrible enfermedad se lo llevó a otra dimensión desde donde sigue viéndola y queriéndola, y visitándola a cada momento aún sin que ella no pueda verlo a él.

Y aún a sus casi tres años de edad ha llorado. Ha llorado mucho, porque ha sentido la liberación de  haberse sentido abandonada durante tanto tiempo, y sobre todo porque ya sabe que no volverá a ver a su Papá nunca más.

Y Su Mamá ha llorado y ella le decía "Mamá no llores", y yo he llorado (y lloro) porque ella no podrá volver a ver a su Papá ni yo a mi Hijo, y porque me duele su dolor que va aleado con el mío.

Que dura es en determinadas situaciones la vida, que duros esos momentos por los que te hace pasar, que duro tu dolor y el de aquellos que amas, que tanto significan para ti.

Me queda la satisfacción de que estamos haciendo lo correcto guiados por manos expertas. Vamos todos a una para que se siga el curso establecido por la leyes de la naturaleza. Aunque cueste.

Te quiero tanto, Pequeña. Te quiero tanto, mi Bien.

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